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ARQUITECTURA
Y LUGARES SAGRADOS
Pedro
Cores Uría.
Río
Bermuza 136, 29713 Los Romanes, Málaga, España.
meres@grupobbva.net
. Teléfono 952519269
Asistir a
un congreso de geología sin ser experto en la materia y
con la intención de exponer los conocimientos en
radiestesia aplicada a la investigación del
conocimiento del subsuelo me parece difícil de
emprender y más de exponer
Quiero
utilizar la historia de los monumentos religiosos y
civiles que nos dejaron nuestros antepasados, como
indicativo de ese conocimiento que ellos dejaron en las
construcciones que se conservan en la actualidad.
Llevo
practicando la radiestesia aplicada a la geobiología y
a la búsqueda de aguas subterráneas desde hace 16
años, y durante este tiempo he descubierto que la
radiestesia es una cualidad intrínseca en los seres
vivos, que todavía no está aceptada en los tratados de
fisiología, y que desde el punto de vista puramente
físico, bajo mi criterio, es la percepción de
emisiones de algo que está fuera del espectro
electromagnético, aunque este espectro
electromagnético influya en nuestras percepciones.
La
radiestesia sería semejante a la dirección de
orquesta, en la que el director es capaz de conjuntar y
distinguir más de cincuenta sonidos con timbres,
intensidades, frecuencias y armónicos diferentes, con
sólo dos instrumentos de percepción: sus oídos. Esta
percepción está en el espectro auditivo del sonido,
siendo necesario el aire para que la energía mecánica
que emiten los instrumentos de música llegue a los
receptores auditivos del director y de los oyentes.
Un
director de orquesta es capaz de distinguir una nota mal
interpretada por un músico de la orquesta, conocer el
instrumento que la emitió, su tono, volumen etc, entre
muchas otras notas emitidas por el resto de los
instrumentos de la orquesta. Y realiza este trabajo con
una precisión matemática sin otro instrumento que su
propia sensibilidad. El director de orquesta no utiliza
ni un sonómetro, ni un frecuencímetro, ni un
analizador del espectro auditivo para llevar a cabo su
trabajo y sin embargo no sólo es mundialmente admitido,
sino que además lo consideran como un ser necesario,
importante, bien considerado y remunerado por su labor.
Nadie le rechaza por no trabajar durante la dirección
de un concierto con instrumentos científicos: sólo
utiliza la batuta y su sensibilidad.
La
consecuencia de este duro aprendizaje y entrenamiento
del director de orquesta es la existencia de
maravillosos conciertos que nos deleitan y nos hacen la
vida más agradable.
La
radiestesia es una cualidad que tenemos los seres vivos
incluidos los humanos y que no nos damos cuenta que la
estamos utilizando cuando conducimos, escribimos,
andamos, comemos etc.
A partir
del momento que somos conscientes que además de los
cinco sentidos tenemos alguno más y lo podemos educar y
utilizar a nuestra voluntad con fines eminentemente
prácticos y con una precisión parecida a la del
director de orquesta, podemos considerarla como una
herramienta más en nuestra existencia, muy útil para
ciertos casos.
Las
respuestas reflejas cuando estamos conduciendo a
100km/hora, no son una propiedad normal de nuestra
fisiología, porque en nuestra evolución de unos 4
millones de años, nunca hemos llegado a esa velocidad
por nuestros propios medios, y tan sólo con medios
mecánicos en la era moderna. En tan poco tiempo no ha
entrado a formar parte de nuestro código genético, y
sin embargo somos capaces de hacer cientos de kilómetro
a más velocidad sin que tengamos accidentes. Cuando
estamos en ese estado, conduciendo a una velocidad
superior a la que el humano puede alcanzar con sus
propios medios, estamos en lo que se llama en el
lenguaje coloquial "con el piloto
automático", y nadie nos discrimina por no
conducir de una manera científica, con sofisticados
instrumentos de medida y de cálculo para iniciar una
curva, pasar a una marcha inferior, reteniendo el
vehículo con más seguridad porque estamos utilizando
el rozamiento estático, en lugar de utilizar el freno
que produce el rozamiento dinámico, que es menos
adherente a suelo. Y sin esos conocimientos de física
nos dan la licencia de conducir oficialmente en el
momento que demostremos que con nuestra percepción
somos capaces de controlar la velocidad del vehículo.
Para ello es necesario un aprendizaje, entrenamiento y
seguridad en el manejo de todas las variables que nos
encontramos cuando nos movemos a velocidad en una
carretera con otros vehículos circulando a diferentes
velocidades y direcciones: Ya somos radiestesistas del
volante del automóvil oficialmente sin enterarnos de
ello.
Esta
cualidad de conducir a alta velocidad tan habitual en
estos días, nos parecería imposible tan sólo hace 200
años, y sin embargo hace 200 años ya se practicaba la
radiestesia como cualidad para encontrar corrientes
subterráneas de agua y yacimientos de minerales.
Hace casi
5.000 años, tengo constancia que los monumentos
construidos en Los Millares, Almería, España, están
situados en unos lugares y con unas formas definidas por
la estructura geológica del subsuelo. Los restos de los
dólmenes y las viviendas allí construidas no están
situados al azar o por su panorámica, que también se
tendría en cuenta, también están definidos por las
situaciones de las corrientes subterráneas de agua y de
las redes de Hartmman y de Curry. Para este conocimiento
del subsuelo y de las redes se utilizó la radiestesia.
Años más
tarde se construyeron los dólmenes de Menga y El
Romeral en Antequera, Málaga, España.
El dolmen
de Menga, datado con una antigüedad de 4.500 años,
tiene la importancia del gran tamaño de las losas de la
techumbre y de las paredes.
Sus
dimensiones son 6 metros de ancho en la parte central y
18,5 de largo. La losa mayor, que está situada al fondo
del monumento, tiene 6 por 7 metros y un peso aproximado
de 180 toneladas. Cortar, mover y colocar una piedra tan
grande y de ese peso hace 4.500 años tuvo que ser un
trabajo muy difícil, para mi incomprensible, porque
entonces no se contaba con la tecnología actual ni
había tantas personas en la comarca de Antequera como
para realizar ese trabajo. A 100 kilos por persona se
necesitarían como mínimo 1.800 personas.
La
hipótesis oficial es que trasladaron las piedras
utilizando rodillos de madera, cuerdas y tracción
animal.
Todo este
esfuerzo tiene que ser dirigido por un interés
colectivo muy fuerte para unir a tantas personas.
Considero que los constructores de este monumento,
consiguieron mover las grandes piedras y colocarlas en
un lugar no aleatorio, con una forma y tamaño concretos
para conseguir un fin específico. La arqueología
oficial describe los dólmenes como tumbas colectivas,
que bajo mi criterio nada más alejado del origen de
estas construcciones, porque aplicando el mismo criterio
a nuestras catedrales e iglesias, también serían
tumbas colectivas ya que en la mayoría se encuentran
enterramientos con grandes mausoleos, y el principal
motivo de la construcción de las iglesias no es el de
enterrar, aunque se entierren a personas ilustres en el
interior. En mi criterio, el origen de estos dólmenes,
que necesitaban mucha energía para construirlos, era
algo parecido al origen de nuestras iglesias y de los
templos de otras religiones: lugares con unas emisiones
de algo que podemos llamar energías sutiles con las que
se conseguía y se consigue estados alterados de la
conciencia para trabajar el espíritu y la mente.
Nuestros
antepasados eran conocedores del medio que les rodeaba
de una manera diferente a la que tenemos ahora y lo
valoraban con unos criterios muy distintos a los que
tenemos. Sabían con una precisión casi milimétrica
dónde se debían situar estas grandes piedras para
conseguir el resultado buscado con la obra. Eran
conocedores del lo que emitía el subsuelo y por ello
llevaban las piedras hasta allí con un gran esfuerzo.
El tamaño, la forma y la ubicación del monumento
están definidos por corrientes subterráneas de
agua(figura 1). Este conocimiento del subsuelo con tanta
precisión se consigue con la utilización de la
radiestesia.
El domen
de El Romeral que está a unos pocos kilómetros del de
Menga, una construcción más reciente, 1.800 años a.
C. es de tipo "Tholos", con un corredor de
acceso y dos cámaras al final del corredor. La
ubicación de estas dos cámaras se debe a los cruces de
corrientes subterráneas de agua en sus
centros(figura2).
En otros
dólmenes de Valencina de la Concepción, Sevilla,
España, construidos por las mismas fechas, encontré
los cruces de corrientes subterráneas de agua en el
centro de las cámaras, de manera semejante al domen de
El Romeral.
Nuestros
antepasados andaluces eran conocedores del subsuelo a
través de la radiestesia.
Hay un
monumento con una antigüedad de 1.150 años, único en
el mundo, con unas características que lo hacen muy
interesante desde el punto de vista de la radiestesia
aplicada y el conocimiento de las proporciones
matemáticas de las formas, calculadas a partir de
valores obtenidos por el conocimiento de las redes de
Hartmman y Curry a través de la radiestesia.
Me refiero
a la actual capilla de Santa María del Naranco, Oviedo,
Asturias, España, en su origen palacio de Ramiro I, rey
de Asturias.
Como en su
origen fue una construcción civil, no se encuentran las
corrientes subterráneas de agua comunes a los
monumentos religiosos.
La
construcción está hecha sobre una peana de altura
irregular para conseguir amoldarse al terreno que está
un poco en cuesta, sobre la que se sitúa el resto del
monumento.
Lo primero
que llama la atención cuando se investiga son las
medidas de la planta situada encima de la peana: es un
rectángulo de 20 metros por 6 metros. Teniendo en
cuenta que en aquella época no existía el sistema
métrico decimal y las medidas de longitud eran
relacionadas al tamaño del palmo o del codo del
constructor, se me hace muy difícil la exacta
coincidencia de los 20 metros de largo y de los 6 metros
de ancho, con las medidas de entonces, que generalmente
no son múltiplos exactos del sistema métrico decimal:
el codo, el palmo, la vara, etc.
¿A qué
es debida esta exacta coincidencia con el sistema
métrico decimal en estas proporciones de 20 por 6
metros?. Cualquier radiestesista se daría cuenta que
coinciden con las cuadrículas de Hartmman(H) que
definen los cuatro lados de la planta. (figura3)
En los
lugares en los que no hay alteraciones del subsuelo y
éste es uniforme hasta cierta profundidad, la
cuadrícula H es regular formando un rectángulo con
unas dimensiones uniformes de 2 metros en la dirección
norte sur y 2,5 metros en la dirección este oeste,
orientándose en función de la dirección del campo
magnético terrestre.
Este
monumento no está orientado exactamente al N
geográfico y está con una pequeña variación,
teniendo en cuenta la declinación magnética de
entonces.
La
dirección N<>S coincide con la medida de los 6
metros, que equivale exactamente con la suma de 3
cuadrículas H N<>S(3X2=6), y la dirección
E<>O de 20 metros coincide con el largo, que
equivale a la suma de 8 cuadrículas H(8x2,5=20).
El
constructor del monumento conocía perfectamente la
cuadrícula H y se sirvió de ella para situar la planta
sobre la peana y definir sus dimensiones. (figura 3).
El
conocimiento de la radiestesia no termina aquí. La
distribución de las partes constructivas, y el diseño
de las fachadas este y oeste, están calculadas en
proporciones matemáticas derivadas de la red H y su
intersección con la red Curry(C).
El
edificio consta de dos plantas. La planta superior que
consta de tres estancias, está definida exactamente por
la intersección de las cuadrículas H y C para separar
las tres estancias, según se ve en la figura 3, donde
es necesario el conocimiento de la radiestesia para tan
preciso diseño.
Quiero
detenerme especialmente en la parte de las fachadas E y
O, situadas a partir de la peana que hace de base al
edificio. Ambas fachadas están desarrolladas desde la
mitad de la planta teniendo en cuenta las redes H y C.
La fachada
este está diseñada bajo la proporción armónica,
razón áurea o número de oro.
Dicha
proporción proviene del cálculo de la razón doble de
una terna cuando un extremo es igual a la suma del otro
más el medio, a/b=b/c y a=b+c; y si b=1 a=(Ö
5+1)/2=1,618, y c=(Ö 5-1)/2=0,618.
La altura
aparente de la fachada E es 6x1,618=9,708 metros. La
medida de esta fachada está definida por el tamaño de
la suma de 3 lados H de 2 metros multiplicado por el
número áureo 1,618, 2x3x1,618=9,708 metros.
El resto
de los motivos constructivos como ornamentales están
calculados en submúltiplos armónicos de la medida 6
metros de la base, dándole a esta fachada una belleza
sin precedentes.
En la
parte opuesta del monumento se encuentra la fachada
oeste que mide desde la peana hasta el tejado 10 metros,
exactamente la mitad de la planta, diseñada a partir de
las redes H y C. Como hay una pequeña diferencia entre
las medidas de las dos fachadas, 10-9,708=29,2
centímetros, y la cumbrera del tejado es horizontal, el
constructor se valió de un pequeño truco de diseño,
haciendo la peana de la fachada oeste 29 centímetros
más baja que la este, dándole una pequeña pendiente,
casi imperceptible, a la parte de la peana que se
aproxima al oeste.
Como en la
otra fachada el resto de los motivos constructivos y
ornamentales también derivan del módulo de 6 metros,
pero en este caso con la proporción pitagórica,
derivada de la cuerda de los trece nudos, doce espacios
iguales, con la que se consigue construir un triángulo
rectángulo de proporciones 3-4-5; 3+4+5=12;
3x3+4x4=5X5, equivale 9+16=25, que es el teorema de
Pitágoras.
Continuando
con la aplicación de la radiestesia en la construcción
de este monumento, el cálculo de la razón armónica
sobre la base de 6 metros está ya diseñada en la
intersección de las redes H y C de la planta (figura
4). En la figura 4, por medio de la radiestesia se
clavan en el suelo tres estacas en los puntos señalados
por las letras A, B y C, que coinciden con la
intersección de la red H con la red C,
A<>C=6+6=12 metros; B<>C=6 metros;
A<>B=6xÖ 5. Si unimos las estacas A, B y C con
una cuerda y en este orden, la cuerda medirá entre los
extremos A y C 6xÖ 5+6=6(Ö 5+1); doblando la cuerda a
la mitad obtendremos la medida 6(Ö 5+1)/2=6x1,618=9,708
metros que es la altura aparente de la fachada este.
Repitiendo este método con los diferentes triángulos
proporcionales derivados del A,B,C, se pueden obtener
las otras medidas con proporción armónica del resto de
los elementos de esta fachada, sin necesidad de hacer
cálculos matemáticos: la calculadora la tenemos en el
suelo utilizando la radiestesia, como lo hizo hace 1.150
años el constructor con gran precisión matemática.
Conclusión:
este monumento está totalmente diseñado en función de
las redes de Hartmman y Curry, para lo que era necesario
un perfecto conocimiento de la radiestesia, de las redes
de Hartmman y Curry y su aplicación a la construcción.
El desarrollo de las proporciones matemáticas aplicadas
a dicha construcción también se consiguen con la
aplicación de la radiestesia, sin la necesidad de hacer
cálculos.
La
Naturaleza nos brinda el conocimiento matemático a
través de la radiestesia. La razón armónica o número
áureo están inscritos en el suelo y sólo tenemos que
descubrirlos utilizando la radiestesia.
La
utilización de corrientes subterráneas de agua en la
ubicación de los monumentos religiosos es una práctica
muy común en las construcciones que he vista hasta el
momento.
Cuando no
había en lugar las corrientes subterráneas de agua se
traían hasta la cimentación del monumento por medio de
galerías subterráneas el agua desde distancias como
ocurre en Ubeda, Jaén, España, asentamiento árabe que
todavía en la actualidad existen las galerías
construidas por los árabes que recorren la parte
antigua de la ciudad, y que el origen de las fuentes
está a más de tres kilómetros.
Tanto en
templos romanos, mezquitas y monumentos religiosos
cristianos hasta la época del barroco, que he visitado
en España desde que trabajo con la radiestesia, están
ligados a corrientes subterráneas de agua, unas veces
naturales y otras artificiales, En todos los casos
implica un conocimiento del subsuelo y su utilización
para definir dichos monumentos. Para ello es necesario
la utilización de la radiestesia, que era conocida por
los constructores de los monumentos que se conservan en
la actualidad.
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